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La cajita de cerillos

La cajita de cerillosAlba estaba acomodando las prendas de su guardarropa, pues tenía propuesto donar algunas de ellas a la caridad durante este año. Sin mayores aspavientos, tomó una gran cantidad de vestidos y los echó una gran caja de cartón.

No obstante, cuando llegó la hora de revisar la chaqueta que le había regalado su prima Berenice, un sentimiento de tristeza hizo que sus ojos se llenaron de lágrimas, puesto que ella había fallecido hacía unos pocos meses.

En uno de los bolsillos interiores encontró una pequeña caja de cerillos, la cual le trajo a su mente recuerdos muy agradables. Ese pequeño artículo publicitario era del hotel en donde se habían reunido ella y Berenice durante las vacaciones de invierno.

Se acordó de los hermosos cuentos cortos que escuchaban ambas durante la infancia.

Una de esas historias hablaba sobre un niño que trabajaba vendiendo billeteras en una esquina de la gran ciudad.

El pequeño aparecía allí desde las ocho de la mañana y no se iba hasta pasadas las nueve de la noche. Los otros vendedores que ya le conocían, a veces le ofrecían un poco de comida, aunque eso escaseaba durante la época invernal, ya que el clima era muy extremoso.

Pese a todos esos inconvenientes, el niño no cejaba en su empeño de salir adelante. Un martes por la tarde una ventisca azotó el condado. Lo único que se veía en las calles eran los autos cubiertos de nieve. Sin embargo, el chiquillo continuaba en la esquina tratando de vender sus billeteras a cualquier persona que pasara, aunque tiritaba de frío.

Fue entonces cuando un carro blanco se detuvo y el vidrio de una de sus ventanillas traseras descendió rápidamente. Luego de eso se asomó una linda mujer quien le dijo:

– He chico ¿no crees que ya es tiempo de que te vayas a tu hogar y dejes de estar jugando aquí? Es día de gracias.

– Señora lo que sucede es que yo no tengo casa. Soy huérfano, duermo en aquel cobertizo.

La mujer sintió un nudo en la garganta y sin pensarlo invitó al niño a su casa para cenar. Al poco tiempo ella lo adoptó y así los dos obtuvieron lo que sin saberlo habían estado buscando. Él el cariño de una madre y ella el amor de un hijo.

Los gigantes realmente existieron en La Tierra

Los gigantes realmente existieron en  La Tierra

Son muchos los relatos que podemos conocer que están directamente relacionados con los gigantes. En la Mitología Griega, La Biblia y en muchas otras ocasiones se nombra a humanos de tamaños exagerados, en ocasiones ayudando al humano promedio y en otras, luchando contra él, pero parece ser que en esa época, era normal encontrar personas que midieran alrededor de cuatro metros de altos.

Con el tiempo, solo se tenía como evidencia diferentes manuscritos y algunas pinturas rupestres que manifestaban que había personas gigantes coexistiendo con los seres humanos promedio, pero a medida que pasó el tiempo, diferentes investigaciones en diversas partes del mundo dieron como resultado mucha evidencia de que los gigantes realmente existieron.

Cuentos de ciencia ficcion

Se han encontrado muchos fósiles de esqueletos de gigantes, lo cual en conjunto con los manuscritos se han convertido en evidencia irrefutable de que los gigantes realmente existieron. Construcciones antiguas asombrosas como las pirámides de Egipto, entre muchas otras, pueden tal vez encontrar una explicación de la mano de este increíble descubrimiento ya que la idea de hombres de proporciones extraordinarias levantando rocas de una tonelada, se ve más factible que un grupo de personas normales haciéndolo, sin tecnología de ningún tipo.

En la actualidad son muchos los fósiles que se pueden apreciar de gigantes y se comprobó que los mismos eran completamente humanos, a pesar de que diferentes leyendas dicen que los mismos, podrían ser resultado de la relación entre mujeres humanas y dioses, lo cual daría como resultado semidioses de tamaño gigante. Hasta el momento, se desconoce desde que momento comenzaron a existir los gigantes, tampoco se conoce el porqué de su tamaño y así mismo, no se tienen datos de cuándo y por qué dejó de existir este tipo de humanos que al parecer, vivían muchos más años que el humano promedio y según podemos estimar, tenían más fuerza y habilidad.

El parque de diversiones

El parque de diversionesUn domingo por la tarde Paco fue en compañía de sus amigos a un parque de diversiones que recientemente habían inaugurado a unos cuantos kilómetros de su casa. El lugar era enorme, había juegos de todas clases (electrónicos, mecánicos etcétera).

Además en la zona central, se estaba presentando un espectáculo de aves exóticas. A Paco no le gustaba ir a esa clase de lugares, pues debido a una lesión de la espalda no se podía subir a “atracciones bruscas”.

– Ustedes vayan a divertirse. Yo aquí los espero. Les decía a sus amigos.

Con todo y eso las horas pasaron rápidamente. Mientras aguardaba a que sus camaradas bajaran de la montaña rusa, un edificio de colores capturó su atención. Al frente de la construcción podía leerse el siguiente título:

“Bienvenidos a la casa de los Espejos”. Se dirigió rápidamente hacia allá y cuando quiso entrar, notó que en la puerta había un aviso que decía: “Fuera de servicio, lamentamos las molestias que esto le ocasiona”.

– No puede ser. Ni modo, será para la próxima. Pensó.

Estaba a punto de regresarse a su sitio, cuando por accidente vio que la puerta principal solamente estaba emparejada.

Ciencia ficción

Volteó en todas direcciones para ver si nadie lo estaba mirando y suavemente empujó la puerta y entró. Del lado izquierdo, encontró cinco interruptores. Como no sabía cuál de ellas era el que activaba las luces, decidió subirlos todos.

Saltaron algunas chispas y se escucharon varios sonidos, pero el sitio se iluminó en un santiamén. Aquello era una especie de laberinto en el que los espejos formaban distintas rutas.

Cada una de las láminas tenía una altura aproximada de 2 m de alto por metro y medio de ancho.

– No entiendo porque cerraron este lugar, si todo parece estar en perfecto estado. Pensaba Paco en voz baja.

Por supuesto, había un poco de polvo, pero con una ligera sacudida se podía solventar ese pequeño inconveniente. En lugar de buscar una salida, Paco se detuvo frente a cada uno de los espejos que tenía delante.

En uno de ellos su imagen parecía la de un gigante. Por el contrario, en otro era igual a un enano. Así sucesivamente, hasta que llegó al que se hallaba hasta el fondo. No pudo seguir caminando, pues lo que vieron sus ojos, hizo que se quedara congelado con los pies atados al suelo.

Era el, sus mismos rasgos, su misma complexión, sólo que había envejecido aproximadamente unos 40 años. Su abundante cabellera de color ébano, se había transformado en una cascada de hilos plateados.

Tocó con su mano izquierda el vidrio y observó cómo uno de sus dedos traspasaba hacia el otro lado. Intrigado por el suceso, creyó que lo mejor era hacer lo mismo, únicamente que esta vez con su mano derecha. Para su sorpresa, el resultado fue el mismo.

Posteriormente, acercó su cabeza y la introdujo a través del espejo. Fue entonces cuando sus ojos pudieron ver un cuarto lleno de espejos rotos y calaveras. Pese a eso, decidió trasladarse hacia el otro lado.

Cuando su cuerpo pasó totalmente, se escuchó un estallido y una luz potente lo cegó por unos minutos. Luego de recobrar la vista, se dio cuenta de que estaba en ese nuevo sitio, acompañado solamente de huesos.

Quiso volver, pero no pudo pues el espejo por donde entró se había roto en mil pedazos

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Los amigos de Paco dieron aviso a las autoridades de su desaparición, no obstante, su cuerpo jamás fue encontrado.